Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo…
Es sin duda una cita mítica donde las haya. Una frase que
refleja el orgullo de un hombre.
Del primero en comprobar, vía experiencia, una idea ya
conocida, sin duda, por Aristóteles, y antes de él, por Platón.
A saber. Que una pequeña fuerza aplicada a un brazo muy
largo de una palanca puede equilibrar, e incluso superar, una
gran fuerza que actúa sobre el otro brazo muy corto.
Todos sabemos que representa el entusiasmo de Arquímedes
de Siracusa (287-212 aC), la figura más eminente del período
alejandrino y el mayor matemático y “mecánico” de la antigüedad. Y que se hace
realidad cuando la máquina por él construida funcionó a la perfección.
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| ARQUÍMEDES |
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